La casa de Chaouki
En sus reseñas casi nadie escribe el nombre del restaurante: escriben el suyo. Cocina, sirve y se sienta a explicarte lo que estás comiendo.
Una cocina que no elige
La base es marroquí: el tayín que llega en su cazuela de barro, el cuscús con sus variantes, la pastela. A partir de ahí entra todo lo demás, porque es lo que se cocina de verdad en esta casa: pasta hecha aquí, sepia a la plancha, filete empanado relleno, arroces, marisco.
No es fusión de las que buscan sorprender. Es una carta variada de la que siempre apetece algo, que es lo que dicen sus clientes cuando la describen.
El comedor
Un comedor de barrio, con manteles, sillas de madera y la barra al fondo. Hay terraza para las cervezas de la tarde y un saloncito privado para las comidas que piden intimidad: cumpleaños, comidas de empresa, celebraciones de familia.
Para el privado conviene avisar con tiempo, porque es uno solo.
Para llevar
El cuscús y la pastela se encargan y se recogen. Hay quien se lleva la cena de Nochevieja entera, y llega a su hora.
Los encargos se hablan por teléfono: según lo que sea y para cuántos, hace falta más o menos antelación.